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El 81% de los adolescentes españoles reconoce estar preocupado por el acoso escolar y el 35% ha sufrido bullying en algún momento, según datos de la Confederación de Centros de Enseñanza. Para ofrecer una línea de ayuda y denuncia, el Centro de Seguridad para los Menores en Internet, Protégeles, acaba de lanzar una aplicación móvil gratuita anti-acoso: Protégete. A través de esta app, los menores podrán realizar denuncias de forma anónima sobre contenidos ilegales o amenazantes, pedir ayuda en caso de acoso escolar o sexual en Internet, usurpación de identidad online y cualquier otra situación que les haga sentir mal. Está disponible en Google Play y App Store.
El 81% de los adolescentes españoles reconoce estar preocupado por el acoso escolar y el 35% ha sufrido bullying en algún momento, según datos de la Confederación de Centros de Enseñanza. Para ofrecer una línea de ayuda y denuncia, el Centro de Seguridad para los Menores en Internet, Protégeles, acaba de lanzar una aplicación móvil gratuita anti-acoso: Protégete. A través de esta app, los menores podrán realizar denuncias de forma anónima sobre contenidos ilegales o amenazantes, pedir ayuda en caso de acoso escolar o sexual en Internet, usurpación de identidad online y cualquier otra situación que les haga sentir mal. Está disponible en Google Play y App Store.
No es la única vía. La Policía Nacional tiene en marcha la campaña “Todos contra el acoso escolar” bajo el lema #Noalacosoescolar, y ha activado una dirección de correo específica para atender consultas y denuncias: seguridadescolar@policia.es. Agentes de la Unidad Central de Participación Ciudadana atienden y responden a los mensajes en un plazo aproximado de 24 horas.
El acoso escolar no es un fenómeno nuevo. Lo que sí es nuevo
es la incidencia que Internet, las redes sociales, la mensajería instantánea y
los móviles están ejerciendo en la difusión y amplificación del acoso,
haciéndolo más complejo aún de detectar y combatir por la sensación de
impunidad que genera entre los acosadores, y el sentimiento de indefensión y
aislamiento de la víctima. Como advierten en Protégeles:
“Para entender qué hace del ciberacoso un fenómeno diferente, no debemos perder
de vista que los menores ocultan sus comunicaciones con sus amigos a los
adultos: esto ocurre de forma desmesurada online, porque necesitan verse libres
de su supervisión. Este hecho favorece la acción de los ciberacosadores”.
A ello se añade la brecha digital entre padres/educadores e
hijos, lo que puede provocar desde que el menor afectado oculte la situación a
sus padres, por temor a que se le retire el acceso a Internet y el móvil, hasta
que los progenitores se muestren incapaces de abordar la situación, por
desconocimiento de las herramientas tecnológicas y la falsa percepción de “son
cosas de niños” o “Internet es diferente”.
Nada más lejos de la realidad. He aquí ocho claves (no
exhaustivas) para intentar prevenir el ciberacoso escolar, y ayudar a la
víctima si se produce.
1. En Internet y en las redes sociales rigen las mismas
leyes que en el entorno offline: las amenazas, las injurias, las calumnias y la
difusión de datos personales son delitos, se persiguen y se castigan. También
online. El ciberacoso no es diferente, no hay impunidad que lo ampare: se puede
(y se debe) denunciar.
2. El maltrato
se alimenta con el silencio de todos: de los que lo hacen, de quien lo padece,
y de quien lo ve y no lo remedia (ya sea éste padre, profesor o compañero de la
víctima). Si estás siendo acosado, pide ayuda a tus padres o profesores. Si
eres testigo de un acoso, comunícalo a quien pueda actuar contra ello.
3. La víctima
de acoso no tiene la culpa de nada, pero tiende, sin embargo, a culpabilizarse
de lo que le ocurre. No permitas que llegue a ese punto.
4. El grupo de amigos es clave en la adolescencia. Esta
necesidad de “pertenecer a un grupo” actúa en doble sentido en el caso del
acoso escolar: por un lado, la búsqueda de un “chivo expiatorio” refuerza los
vínculos entre los agresores; por otro lado, la víctima suma, a su calvario
personal, la exclusión a la que se ve sometida. Es importante que el acosado se sienta apoyado por su
entorno más cercano, y que cultive distintos grupos de amistades.
5. Todo acto tiene su consecuencia. El agresor y quienes participan en el acoso (ya sea de
forma activa o pasiva) deben saber, y hay que transmitírselo, que tarde o temprano tendrán que asumir las consecuencias de su agresión. También si es online.
6. Cambiar de centro escolar al acosado no es la mejor
solución. En Protégeles señalan: “Algunas víctimas cambian de centro escolar
entendiendo que así comenzará una nueva vida escolar. Esto no siempre surte
efecto. Siempre que sea posible es más recomendable que la víctima restablezca
su imagen ante los demás allí donde surgió el problema”. Será la forma, además,
de recomponer su autoestima y autoconfianza.
7. Tratamiento aparte merece el agresor. En Protégeles
recomiendan: “El cambio de centro escolar debe ser aconsejado para el agresor
en caso de no cejar en su empeño. Al retirarle del contexto que le ampara y en
el que encuentra el apoyo y la posición social que le permite ejercer el poder
de forma abusiva se le obliga a situarse en una situación más homogénea con el
grupo de nuevos compañeros”.
8. El centro escolar tiene un papel que cumplir en la
prevención y solución del acoso, también si es online. Si la víctima y el
agresor son del mismo centro, tiene la obligación de intervenir.
Y tú, ¿has tenido conocimiento de algún caso de ciberacoso
escolar?
Foto: FreeDigitalPhotos
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Excelente post, muy útil y clarificador, sobretodo para los que somos padres
ResponderEliminarGracias Salvador, me alegro de que te haya resultado útil. Saludos
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