Lo reconozco: yo también he estado mucho tiempo publicando
sólo artículos (o posts de texto) en mi blog. Entre otras cosas, porque me
encanta escribir, y pudiendo hacer lo que me gusta, ¿para qué darle más
vueltas?
Pero conviene dársela. No tanto por intentar ser original
(al fin y al cabo, ¿en qué consiste la originalidad?) ni pretender sorprender
(seamos sinceros: hay ya tantos blogs, que es difícil destacar), sino
simplemente, porque explorar vías alternativas de comunicación resulta siempre
enriquecedor, ayuda a aprender y contribuye a mejorar.
Aquí tienes cinco tipos de contenidos para complementar tu
blog con nuevos formatos sin morir en el intento: en algunos casos, incluso, te
permitirán reciclar contenidos que ya has abordado, aportando un plus
adicional.






