Lo que no se mide no se conoce, no existe, no sirve para saber si estamos cumpliendo o no los objetivos marcados. Ahora bien: es esencial saber qué medir, y para qué. Por ejemplo:
- ¿Por qué han crecido los nuevos fans?
- ¿A cuántos usuarios llegamos con cada post?
- ¿Cuánta gente ha visto los contenidos asociados a este hashtag?
- ¿Por qué se ha estancado el crecimiento de mi comunidad en Twitter (o en Facebook, o en LinkedIn, o en Instagram)?
- ¿Qué contenidos generan más interacción, y por qué?
- ¿Estoy aumentando mi alcance y mi impacto?
El
principal problema a la hora de dar respuestas a estas preguntas es la
dispersión de los datos y la diferencia entre las métricas que cada red social
proporciona. No es que no tengamos datos: es que tenemos en exceso, y puede
llegar a ocurrir que no sepamos cómo organizarlos. De ahí la importancia de
definir KPIs o Indicadores Clave de Desempeño (Key Performance Indicators, en
inglés):
los parámetros que nos ayudarán a medir el progreso hacia la consecución
de los objetivos previamente marcados.
Todos
los KPIs son métricas, pero no todas las métricas son KPIs. En el fondo, los
KPIs nos ayudan a responder una pregunta básica: ¿estamos haciendo las cosas
bien?




