Mucho
se ha hablado en los últimos meses sobre las noticias falsas, las campañas de
desinformación, su difusión e impacto a través de medios online y redes
sociales y la manipulación que generan. Lo de menos es ya que Facebook, Twitter
y Google lleven tiempo intentando poner en marcha (o eso dicen) medidas contra
las noticias falsas que se comparten en sus respectivas plataformas o que
cobran relevancia a través de búsquedas online.
Las
fake news han cobrado ya estatus de “guerra híbrida”: en la nueva Estrategia
de Seguridad Nacional 2017 que aprobó hace unas semanas el Gobierno español
en sustitución de la de 2013, se incluye por primera vez las “campañas de
desinformación” como parte de la “guerra híbrida”. Casi simultáneamente, la Unión
Europea aprobó una dotación de 800.000 euros para reforzar a East StratCom Task
Force, la unidad contra la desinformación y diseminación de bulos en redes
sociales creada en 2015.
Pero,
¿hasta qué punto son detectables (o no) las campañas de manipulación en redes
sociales?
Precisamente
en su detección e identificación radica el mayor desafío, más aún cuando tienen
un alcance internacional. Hay, no obstante, varias iniciativas y proyectos
dedicados a investigar, identificar y visibilizar este tipo de campañas con
noticias falsas. Si quieres estar al día de cómo y quién manipula las redes
sociales, más allá de las fronteras de tu propio país, échale un vistazo
periódicamente a estas cuatro plataformas.
Promovida
por el Oxford Internet Institute de la Universidad de Oxford, esta iniciativa
investiga “la interacción entre algoritmos, automatización y política”. En
otras palabras, analiza cómo se manipulan las redes sociales e Internet para
amplificar o restringir contenidos políticos, desinformaciones y mensajes de
odio y manipular la opinión pública, principalmente durante periodos
electorales.
En
su web podrás consultar múltiples documentos y estudios sobre esta materia, desde
cómo funcionan los bots sociales hasta qué posibilidad hay de detectar noticias
falsas mediante blockchain.
Su
documento de trabajo “Troops,
Trolls and Troublemakers: A Global Inventory of Organized Social Media
Manipulation” describe, por ejemplo, cómo operan las “cibertropas” en 28
países en los que han identificado organizaciones creadas específicamente para
la manipulación de la opinión pública, financiadas en su mayoría, según
afirman, con dinero público. Y advierten: “Los regímenes autoritarios no son
los únicos, ni siquiera los mejores, que manipulan de forma organizada las
redes sociales”.
Interesante
resulta también su informe “Computational
Propaganda Worlwide”, en el que analiza cómo se han utilizado o se están
utilizando las redes sociales para manipular la opinión pública en nueve países
en concreto: Estados Unidos, China, Rusia, Polonia, Brasil, Canadá, Alemania,
Ucrania y Taiwán.
Se
trata del proyecto liderado por la unidad de la Unión Europea contra los bulos
y la desinformación, la European External Action Service East Stratcom Task
Force, para identificar y responder a las campañas de desinformación,
específicamente las promovidas por el Kremlin.
Desde
septiembre de 2015 han analizado 3.500 casos de desinformación, todos ellos
recogidos en la base de
datos pública de la web: puedes hacer búsquedas por temática, fecha,
palabra clave e idioma.
Por
ejemplo, si se busca “Catalonia” se puede encontrar una decena de casos de
desinformación o falsas noticias, como la de que las Islas Baleares también
reclaman la independencia de España, publicado en septiembre por Sputnik, o que
los europeos inventaron la teoría del separatismo global.
Esta
iniciativa del think tank estadounidense Atlantic Council se presenta como los
#DigitalSherlocks (hashtag incluido) de Internet, con el objetivo de hacer
seguimiento de las campañas de desinformación globales, las noticias falsas y
los ataques contra la democracia.
Aunque
el enfoque podría parecer muy amplio, este laboratorio está enfocado
principalmente a hacer seguimiento de las noticias falsas y manipulaciones
promovidas desde territorio de Rusia y/o amparadas por el Gobierno ruso. Entre
sus últimos informes figuran un análisis sobre cómo los trolls rusos
orquestaron una campaña de fraude con motivo de las elecciones por la independencia
de Escocia de septiembre de 2014 (reclamando una nueva votación) y otro sobre
los bombardeos que Rusia sigue haciendo sobre Siria.
Este
proyecto trata de establecer un “indicador de confianza” de las noticias que
publican los medios de comunicación, para respaldar la credibilidad y calidad
del periodismo. Entre los socios del proyecto están The Economist, The Globe,
La Reppublica, La Stampa y The Washington Post (no, no hay ningún medio
español), y está amparado por Santa Clara University, en Silicon Valley. El
indicador de confianza abarca ocho categorías: mejores prácticas, experiencia
del autor, tipo de trabajo, referencias y citas, métodos, ubicación local,
diversidad de puntos de vista y la capacidad para dar feeback.
En
noviembre, Facebook y Google anunciaron que se unían a The Trust Project y que
comenzarían a introducir el indicador de veracidad en los artículos
periodísticos difundidos a través de sus respectivas plataformas. El objetivo
sería, según Facebook, ayudar a las personas a acceder a información de
contexto importante para ayudarles a evalucar si los artículos son de un medio
en el que confían y la propia historia es creíble. Bing y Twitter participan
también en The Trust Project.
Y a
ti, ¿te interesa saber cómo se manipula la información en redes sociales?
Y curiosamente es un tema ahora candente y de máxima actualidad. Las redes sociales son ahora una gran influencia para el público y una gran herramienta actual para el marketing online. Sabemos de lo que hablamos.
ResponderEliminarUn saludo desde https://www.proindex-studio.com/