“A
pesar de los ataques contra la globalización, el movimiento de datos
transfronterizo crece de forma exponencial. El flujo de datos genera más
crecimiento del PIB global que el tradicional comercio de mercancías. La
automatización, la inteligencia artificial, el Internet de las Cosas y la
economía colaborativa están cambiando la forma en la que gestionamos nuestros
negocios y nuestras vidas”.
Así
de rotundo arranca el informe “Digital
Planet 2017”, que analiza la evolución de la economía digital en 60 países,
a través de una combinación de más de 100 indicadores. El resultado muestra el
ritmo de digitalización en cada país, identifica las implicaciones en términos
de inversión, innovación y prioridades políticas y evalúa la “confianza digital”.
Todo ello, tomando como periodo de análisis entre 2008 y 2015, años en los que
el estudio constata que la digitalización se ha convertido en elemento central
de la economía, hasta el punto (asegura) de ser responsable de un tercio del
crecimiento global del PIB en 2014.
El
informe parte de la base de que la competitividad de la economía digital de un
país depende de dos factores: el estado de digitalización en el que se
encuentra y (más importante) el ritmo que ha mantenido en los últimos ocho años,
que condiciona su potencial y perspectivas de digitalización. En función de
estas variables, clasifica los países en cuatro estadios:
- Stand Out: países en un estadio avanzado de
digitalización y que aún mantienen un fuerte ritmo. Singapur, Emiratos Árabes
Unidos, Nueva Zelanda, Israel, Estonia y Reino Unido están entre ellos.
- Stall Out: países muy digitalizados, pero en
proceso de desaceleración. Canadá, Alemania, Finlandia, Estados Unidos,
Bélgica, Francia, Noruega, Suiza, Corea del Sur, Australia, Holanda, Suecia y
Dinamarca se encontrarían en esta situación.
- Break Out: países con bajo nivel de
digitalización, pero gran capacidad de desarrollo, como China, India, Turquía,
Rusia, Chile, Polonia, Indonesia, Marruecos, Vietnam, Nigeria, Jordania,
Filipinas y Bangladesh.
- Watch Out: países poco digitalizados y con ritmo
lento de digitalización. Entre ellos, Eslovenia, República Checa, Hungría,
Sudáfrica, Grecia, Perú, Pakistán, Algeria y Egipto.
Entre
las conclusiones del estudio, destacan estas siete:
1. España, aún ante el reto de la
digitalización
El
diagnóstico que el “Digital Evolution Index” dibuja para España no es muy
halagüeño: lo sitúa en el estadio de Watch Out, es decir, con amplios retos aún
en materia de digitalización.
En
concreto, España ocupa el puesto 25º de 60 en el índice de evolución digital,
que encabezan Noruega, Suecia, Suiza, Dinamarca y Finlandia. Pero cae hasta el
39º en el ranking de ritmo digital, liderado por China, Malasia, Bolivia,
Kenia, Rusia y Turquía.
2. China, a la cabeza en liderazgo político
en material digital
El
estudio destaca la importancia de que la digitalización sea una prioridad
política, y cita como ejemplo de éxito China. ¿Por qué? El gigante asiático
está liderando la investigación en inteligencia artificial, sector que se
estima que en 2030 incremente el PIB global en un 14%: mientras que en la
actualidad solo hay 36 robots por cada 10.000 empleados en manufacturas en
China, Pekín se ha marcado como objetivo aumentar el ratio a 100 en 2020.
3. La digitalización está infravalorada en
el discurso político de los países desarrollados
Como
contrapartida, advierte el informe, los países desarrollados no conceden a la
economía digital el papel que debería tener dentro del discurso político: basta
con ver la poca relevancia que tuvo durante las elecciones presidenciales
estadounidenses, lo que no deja de resultar irónico, dado el peso que las
filtraciones de emails, el ciberespionaje y las redes sociales ejercieron en el
resultado final.
4. El Brexit impactará en el devenir
digital de la UE
Igualmente,
el estudio considera que este factor debería cobrar más valor, por ejemplo, en
las negociaciones del Brexit, dado que Reino Unido es una potencia digital en
la Unión Europea: representa el 16% del producto interior británico, el 10% del
empleo y el 24% de las exportaciones. La relevancia del sector digital
británico es muy superior a la de Italia, Alemania, Francia o España, y apenas
igualable por la media de los países nórdicos. La salida del Reino Unido podría
tener, por tanto, un fuerte impacto en el devenir digital del conjunto de la
Unión Europea.
5. Surgen nuevos hubs digitales
El
análisis identifica también los países con capacidad para ejercer de “hubs
digitales” y desarrollar ecosistemas con potencial para atraer inversiones y
talento, y exportar innovación digital al resto del mundo. En un primer bloque
se encontrarían mercados como Singapur, Emiratos Árabes y Hong Kong,
tradicionales nodos de comercio y comunicación internacional que se están
“reinventando” en hubs digitales. Y en un segundo bloque, las “naciones
digitales” tales como Reino Unido, Estonia, Nueva Zelanda e Israel, con altos
estándares de conectividad digital y que operan ya en un entorno de economía
abierta y colaborativa.
6. La paradoja europea
Noruega,
Suecia, Suiza, Finlandia y Dinamarca son los países europeos con mayor índice
de digitalización, pero todos ellos comparten la misma paradoja: su pasado
éxito digital contrasta con su actual ralentización. A pesar de que sus
gobiernos fueron precursores en invertir en digitalización y en crear la
infraestructura institucional necesaria para impulsarla, en la actualidad
adolecen de inercia institucional, saturación de la demanda y parálisis
innovadora.
El
estudio alerta sobre la necesidad de que Europa retome la inversión en innovación,
investigación y desarrollo (que cifra por debajo de Estados Unidos y Japón),
para ser de nuevo capaz de atraer talento. El renacimiento de Europa como
centro de innovación descansa, según el informe, en el Internet de las Cosas y
la capacidad para reinventar el sector manufacturero en una “Cuarta Revolución
Industrial”.
7. Cerrando el gap del Internet móvil
Como
tal el estudio define la diferencia entre el número total de usuarios con
dispositivo móvil que hay en un país, y el número de usuarios móvil con acceso
a Internet. La capacidad para cerrar este gap ha sido determinante para que
países como Rusia, Turquía y México hayan dado un salto digital cualitativo.
Destaca China, cuyo crecimiento económico, inversión en infraestructura 4G y dinamismo
de la industria móvil (con firmas como Huawei, Oppo, Xiaomi y Vivo) vaticinan
que el gigante asiático se convertirá en los próximos años en referente en
creación y exportación de tecnología móvil. A la cola se encuentran países como
Indonesia, Nigeria, Pakistán e India, en los que el gap es aún demasiado
grande.
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